El Memorándum Mallory como coartada: cuando una verdad histórica se usa para encubrir un fracaso presente

El régimen cubano no inventa el documento: el Memorándum Mallory existe, es auténtico y refleja con crudeza la lógica original de presión económica de Washington sobre Cuba. La manipulación comienza cuando ese hecho histórico se convierte en explicación total de un desastre nacional que también tiene causas internas, estructurales y acumuladas durante más de seis décadas.

6 min de lectura7 de abril de 2026Perfiles en Contexto
El Memorándum Mallory como coartada: cuando una verdad histórica se usa para encubrir un fracaso presente

Resumen

El relato oficial parte de un dato real: en abril de 1960, Lester Mallory propuso endurecer la presión económica sobre Cuba para generar descontento y debilitar el apoyo interno a Castro. Ese documento está desclasificado y forma parte del archivo oficial de la política exterior estadounidense. (nsarchive.gwu.edu) La distorsión aparece cuando La Habana usa ese memorando como absolución permanente, como si el colapso energético, la improductividad, la dependencia externa y la ruina institucional de la Cuba actual fueran simples efectos mecánicos de una política diseñada hace 66 años, y no también consecuencia de decisiones propias del sistema cubano. (Reuters)

Análisis

Verificación de la noticia

La base histórica del argumento oficial es real. El memorando de Mallory del 6 de abril de 1960, conservado tanto en el archivo del Departamento de Estado como en el National Security Archive, afirmaba que la mayoría de los cubanos apoyaba a Castro y que la vía más eficaz para erosionar ese respaldo era provocar “desencanto y desafección” mediante dificultades económicas, reducción de salarios reales y privación material. Esa parte no es propaganda: es documentación primaria. (nsarchive.gwu.edu)

Pero de ahí no se desprende automáticamente la conclusión que repite el discurso oficial: que el estado actual de Cuba puede explicarse de forma suficiente a partir de ese memorando y de la política estadounidense derivada de él. Incluso el propio National Security Archive sitúa el documento como base de las primeras sanciones comerciales de 1960, no como explicación omnicomprensiva de todo lo ocurrido después en la economía cubana. La cronología histórica muestra además que el embargo se endureció en un contexto de radicalización revolucionaria, expropiaciones y alineamiento geopolítico con la Unión Soviética, no en un vacío político. (nsarchive.gwu.edu)

1. Contexto político

El uso político del memorándum cumple una función muy precisa: desplazar la responsabilidad. El régimen convierte un documento real en una narrativa de inmunidad moral. Si la crisis actual puede atribuirse enteramente a una estrategia de asfixia diseñada por Washington, entonces la dirigencia cubana no tendría que rendir cuentas por sus propios errores de diseño económico, por la concentración absoluta del poder, por la destrucción de incentivos productivos ni por la incapacidad del Estado para sostener servicios básicos. (nsarchive.gwu.edu)

Ese mecanismo ha sido central en la supervivencia discursiva del sistema. No consiste en negar la existencia del embargo, sino en utilizarlo como explicación excluyente. El resultado es un relato donde toda escasez confirma la agresión externa, pero ninguna penuria obliga a revisar el modelo interno. En términos políticos, eso le permite al poder presentarse siempre como víctima histórica y nunca como administrador fallido del país que gobierna desde 1959. Esa es la operación ideológica de fondo. (CubaSí)

2. Contexto económico o estructural

El problema del relato oficial no es que mencione el embargo, sino que pretende que el embargo explique por sí solo una economía estructuralmente disfuncional. La Cuba contemporánea no solo sufre restricciones externas: sufre también una arquitectura interna basada en centralización extrema, baja productividad, dependencia de subsidios y deterioro sostenido de la capacidad estatal. Reuters reportó hace días una liberación masiva de presos en medio de “la campaña de presión más intensa de EE. UU. en décadas”, pero esa misma cobertura se produce sobre un trasfondo de crisis generalizada que no empezó en 2026 ni puede reducirse a una sola variable externa. (Reuters)

La prueba más evidente de esa fragilidad estructural es que el país colapsa con una facilidad que revela ausencia de amortiguadores internos. Si una economía queda al borde de la parálisis por fallas energéticas, escasez crónica de combustible, baja producción y dependencia de decisiones externas, entonces el problema no es solo el castigo recibido, sino también la incapacidad del sistema para generar resiliencia, diversificación y eficiencia después de más de seis décadas de control total. El memorándum explica una intención estadounidense; no absuelve el fracaso del modelo cubano para construir una economía funcional bajo las condiciones realmente existentes. (nsarchive.gwu.edu)

3. Dimensión geopolítica

Geopolíticamente, el Memorándum Mallory sigue siendo valioso para La Habana porque ofrece una pieza documental con enorme potencia simbólica. Permite conectar la crisis actual con una genealogía de hostilidad estadounidense y presentar cualquier nueva sanción, restricción financiera o presión energética como continuidad lineal de un plan histórico de estrangulamiento. Esa lectura tiene fuerza propagandística porque parte de un texto auténtico y moralmente comprometedor para Washington. (nsarchive.gwu.edu)

Sin embargo, esa dimensión geopolítica también tiene límites. Un documento de 1960 puede explicar una parte del conflicto bilateral, pero no sustituye el análisis de lo que hizo La Habana con el poder absoluto acumulado desde entonces. La política de EE. UU. hacia Cuba ha sido hostil en distintos grados, pero la evolución interna del país también estuvo marcada por decisiones soberanas del régimen: monopolio estatal de la economía, represión política, penalización de la autonomía social y dependencia sucesiva de la URSS, Venezuela, Rusia y otros salvavidas externos. El relato oficial selecciona un solo vector geopolítico porque es el único que le permite conservar legitimidad victimista. (nsarchive.gwu.edu)

4. Interpretación estratégica

Mi lectura es esta: el régimen no miente cuando dice que el Memorándum Mallory existió y que evidencia una intención deliberada de generar sufrimiento económico en Cuba. Miente —o manipula— cuando pretende que ese documento resuelva la discusión histórica y cierre el expediente de sus propias responsabilidades. El memorándum es una prueba contra Washington; no es una absolución para La Habana. (nsarchive.gwu.edu)

La utilidad estratégica del relato oficial reside justamente en esa confusión. Mientras la población discute si el origen de la crisis está en Mallory, en el embargo o en la hostilidad imperial, el sistema evita que la conversación se concentre en preguntas más peligrosas para el poder: por qué un país con monopolio estatal casi absoluto no ha podido garantizar alimentos, electricidad, transporte, inversión, salarios dignos ni expectativas racionales de futuro; por qué, tras décadas de control, el resultado visible es ruina material y emigración masiva; y por qué cada nueva crisis termina exigiendo otra campaña de propaganda basada en agravios históricos reales, pero administrados como coartada permanente. (Reuters)

Conclusión

El relato oficial sobre el Memorándum Mallory se sostiene sobre una verdad documental y una manipulación política. La verdad es que Estados Unidos sí diseñó tempranamente una política orientada a generar presión económica sobre Cuba. La manipulación es usar esa verdad como explicación total y suficiente de un desastre nacional que también es hijo de la centralización, la improductividad, la represión y la incapacidad del régimen para construir un país viable bajo su propio modelo. (nsarchive.gwu.edu)

En términos más simples: el Memorándum Mallory explica parte del conflicto, pero no explica por sí solo el colapso de la Cuba actual. Convertirlo en respuesta universal no es historia; es administración política de la culpa. (nsarchive.gwu.edu)

Fuentes para investigar

Office of the Historian – U.S. Department of State National Security Archive National Security Archive – Cuba Embargoed Reuters

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