
La inteligencia como moneda de cambio: lo que realmente significa que Cuba “venda espionaje” a China, Rusia, Irán y Corea del Norte
La evidencia pública demuestra que el régimen cubano conserva una capacidad excepcional para infiltrar instituciones, reclutar agentes, proteger operaciones clandestinas y ofrecer territorio para la inteligencia electrónica de potencias extranjeras. Lo que todavía no está demostrado es la existencia de un mercado convencional donde La Habana facture información secreta a cuatro gobiernos. El negocio parece más complejo: un trueque estratégico mediante el cual la dictadura ofrece geografía, redes humanas, conocimientos operativos y servicios de seguridad a cambio de financiación, tecnología, protección diplomática y garantías para su propia supervivencia.
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