La oscuridad ya no solo apaga: convierte el apagón en protesta política en La Habana
La segunda noche consecutiva de cacerolazos en La Habana no fue un episodio aislado ni meramente “eléctrico”. Fue la señal de que el colapso energético volvió a cruzar el umbral clásico cubano: de la molestia doméstica al cuestionamiento abierto del poder.
La noticia de CiberCuba es consistente con otras coberturas publicadas el 8 de marzo de 2026: hubo cacerolazos y protestas nocturnas en varios municipios habaneros por segunda noche seguida, en medio de apagones prolongados tras el fallo de la termoeléctrica Antonio Guiteras y una crisis de generación que dejó al país operando muy por debajo de la demanda. Lo relevante no es solo que hubo ruido de calderos, sino que en al menos algunos puntos la consigna ya no fue únicamente “pongan la corriente”, sino también “libertad”, lo que convierte una protesta de supervivencia en una protesta con contenido político más explícito.
Protesta
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