
Washington llama “humo” a las reformas cubanas: el verdadero problema es que el poder sigue intacto
Estados Unidos acierta al desconfiar de una apertura diseñada para preservar al Partido Comunista, pero simplifica demasiado al presentar como insignificantes unas medidas que, sobre el papel, desmontan pilares históricos del monopolio estatal. La cuestión decisiva no es cuánto mercado autoriza el régimen, sino si el ciudadano adquiere derechos que el poder no pueda revocar.
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