
Trump pierde paciencia con Cuba: la presión ya no busca solo debilitar al régimen, busca medir cuánto falta para quebrarlo
La nueva filtración sobre la frustración de Trump no describe un simple malestar político. Describe una fase más dura de la estrategia estadounidense: meses de sanciones, presión energética, vigilancia militar y aislamiento financiero no han producido todavía la caída esperada del régimen cubano, y la Casa Blanca empieza a exigir resultados. La pregunta de fondo ya no es si Cuba está en crisis, sino cuánto tiempo puede sostener el poder una dictadura debilitada antes de entrar en fractura real.
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